Foto de Anton Van de Putte bajo licencia CC BY 4.0

20 de diciembre de 2025

Monitoreando un punto crítico de la biodiversidad antártica en transformación: comienza la expedición WOBEC en el mar de Weddell

La expedición WOBEC comienza en el mar de Weddell y sienta las bases del monitoreo a largo plazo de la biodiversidad antártica.

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El mar de Weddell: un punto crítico de biodiversidad vital y vulnerable

El Océano Austral es un reino de biodiversidad excepcional, aún poco comprendido, moldeado por el frío extremo, los ciclos estacionales del hielo y las corrientes oceánicas profundas. En su corazón, el mar de Weddell destaca como un santuario crítico — un «hotspot de biodiversidad» que alberga desde vastos enjambres de kril hasta espectaculares jardines de esponjas y corales, enormes colonias reproductoras de peces de hielo y especies emblemáticas como el pingüino emperador y la foca de Weddell. Esta vida única afronta una presión creciente por el cambio climático, en particular por la disminución del hielo marino, que constituye un hábitat esencial.

Lanzamiento de un marco de monitoreo: la expedición WOBEC

El rompehielos de investigación Polarstern, operado por el Alfred Wegener Institute (AWI), zarpó el 15 de diciembre hacia el mar de Weddell antártico, iniciando una ambiciosa expedición destinada a sentar las bases de un monitoreo a largo plazo de la biodiversidad. El objetivo principal es comprender cómo evoluciona este ecosistema único y, en particular, cómo el rápido descenso del hielo marino antártico afecta a estas delicadas comunidades.

El proyecto «Weddell Sea Observatory of Biodiversity and Ecosystem Change» (WOBEC) es un proyecto europeo Biodiversa+ cuyo objetivo es desarrollar un plan de monitoreo a largo plazo que integre técnicas de observación tradicionales e innovadoras. La recopilación de estos datos es esencial para comprender la biodiversidad única de la región y su evolución, lo que resulta clave para crear planes de conservación eficaces, especialmente ante una posible futura Área Marina Protegida (AMP).

La líder de la expedición y ecóloga marina de la Universidad de Rostock, Heike Link, subraya la urgencia:

«Queremos entender cómo se está desarrollando este ecosistema único y qué efectos tiene el descenso del hielo marino antártico en las comunidades. La expedición es una prueba crucial de nuestro concepto conjunto de observación que estamos estableciendo para los próximos años».

Los investigadores estudiarán entornos únicos como el monte submarino Maud Rise cerca del meridiano de Greenwich, donde corrientes especiales sustentan una comunidad rica y diversa, así como la zona de plataforma rica en especies frente a Kapp Norvegia, cerca de la estación antártica alemana Neumayer III.

El alcance del estudio abarcará toda la red de la vida. Como señala Anton Van de Putte:

«El Océano Austral alberga una biodiversidad única; sin embargo, a menudo solo examinamos pequeñas partes de ella. Con esta expedición, contamos con investigadores que estudian todos los niveles tróficos desde el aire, el hielo, el agua y el fondo marino. Los datos que recopilamos servirán como referencia esencial para seguir y comprender los cambios de este ecosistema único».

Un legado de datos: poner los datos antárticos a disposición de todos

Un pilar fundamental de este trabajo es la accesibilidad de los datos. Más allá de recopilar nuevos datos biológicos, químicos y físicos, el equipo WOBEC se compromete a poner a disposición pública todos los conjuntos de datos nuevos e históricos. Este esfuerzo se realiza en estrecha cooperación con socios internacionales y el SCAR Antarctic Biodiversity Portal.

Anton Van de Putte destaca la importancia de estandarizar esta información vital:

«Hemos trabajado intensamente con nuestro equipo para proporcionar plantillas e instrucciones que faciliten la publicación de los datos a través de OBIS (Ocean Biodiversity Information System) y GBIF (Global Biodiversity Information Facility)».

Con el Polarstern ya rumbo al hielo, el trabajo de campo comenzará pronto, reforzando considerablemente nuestra comprensión de uno de los entornos marinos más sensibles y valiosos del planeta y garantizando que sus datos estén preparados para apoyar los esfuerzos de protección para las generaciones venideras.